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Con la estrategia de desacreditar testigos

Ahora, a por los testigos. La nueva ofensiva del Gobierno ya no apuntó directamente a Santiago Maldonado y sus actividades, sino a los testigos que vieron cómo se lo llevaba la Gendarmería. Esa tarea quedó en manos del secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, quien fue convertido en el vocero del caso junto con el ministro de Justicia, Germán Garavano, luego de que pasaran a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, a cuarteles de invierno. Avruj buscó vincular al principal testigo que observó cómo se llevaban a Maldonado con el grupo Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), al que el Gobierno agita como una organización terrorista. “Matías Santana ocupa un lugar muy importante en la estructura de la RAM. Está imputado en muchísimas otras causas”, aseguró Avruj, como parte de la defensa de Gendarmería.
La estrategia del Gobierno se reacomodó tras el golpe que sufrió con la caída de la hipótesis de que Maldonado había sido acuchillado por un puestero, una versión que los funcionarios macristas sostuvieron en contra de todos los testimonios y videos que la desmentían. Cuando esa salida exculpatoria de la Gendarmería se cayó, hubo un reacomodamiento interno. A Bullrich la corrieron por un tiempo de las cámaras, y dejaron que sean voceros Garavano y Avruj, quienes venían cuestionando el enfoque elegido para el caso.
No obstante, el giro que dio el Gobierno no lo llevó a abandonar las hipótesis que permitan exculpar a la Gendarmería. Quien más se animó a explicitar esto ayer fue el diputado y vicepresidente de la Comisión de Seguridad Waldo Wolff -que estuvo presente en el encuentro del presidente Mauricio Macri y sus ministros-, quien advirtió que las hipótesis son “todas las que pueda plantear la imaginación”. “Son si cruzó o no cruzó el río, si se ahogó o no se ahogó y si se fue o no se fue. Todo debe ser investigado”, afirmó en diálogo con FM Futurock.
Por su parte, Avruj se dedicó a deslegitimar al testigo que declaró que había visto cómo la Gendarmería se llevaba a Santiago Maldonado. “Santana es un vocero muy importante de la RAM”, sostuvo Avruj. El funcionario también dijo que “está imputado en muchísimas otras causas”, las cuales no detalló. En privado, en el Ministerio de Justicia, señalan que su testimonio no es creíble (“Dice que lo vio con binoculares y los perdió”, argumentan) e incluso señalaron que esa impresión fue compartida por el juez Guido Otranto en el encuentro que tuvo con los funcionarios del Gobierno nacional esta semana.
Avruj también fue el encargado de descalificar al fiscal Federico Delgado, que impulsó la investigación sobre un presunto encubrimiento por parte del Gobierno a la Gendarmería. “Me parece cínico e hipócrita cuando el mismo juez y la fiscal nos agradecen toda la colaboración”, aseguró. “Es claro que estamos trabajando y ocupándonos del tema desde el primer momento, y que aparezca esta denuncia de encubrimiento con el pedido de remoción del juez no corresponde”, consideró.
Con más cuidado, Avruj también le hizo señalamientos a la familia de Maldonado. “No nos reciben”, se lamentó, sin arriesgar hipótesis sobre por qué ocurre esto. También se ocupó de mencionar que “el Gobierno está colaborando económicamente con la familia Maldonado. El dinero es para que puedan continuar adelante con la querella y dilucidar esto”.
En tanto, Garavano se mostró más mesurado en la defensa de Gendarmería de lo que había sido Bullrich en el primer mes de la desaparición forzada. “No pongo las manos en el fuego por nadie”, remarcó el ministro de Justicia. “Es un hecho muy grave y hay que estar abierto a cualquier hipótesis”, consideró Garavano.
La vicepresidenta Gabriela Michetti también se sumó a quienes hablaron desde el Gobierno del caso Maldonado. “El Gobierno está trabajando activamente para encontrar con vida a Santiago Maldonado. Hace lo que debe hacer y no está desesperado por ver cómo queda”, aseguró. “Hay un grupo de personas que lo único que hacen es tratar de usar políticamente el tema”, acusó la vicepresidenta. “Uno no se tiene que meter en eso porque es muy bajo –remarcó– porque están faltando el respeto al dolor que esto significa para la familia, los amigos y todos los argentinos”.

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