InicioArchivoEl sector comercial es quien más se resiente ante la crisis

El sector comercial es quien más se resiente ante la crisis

Si bien la declaración de la Emergencia Comercial comenzó como una iniciativa de un grupo de asociados a la Cámara de Comercio de Río Gallegos, lo cierto es que su sanción trajo alivio a múltiples pymes mercantiles a lo largo y ancho de la provincia.
La crisis económica que atraviesan el Estado Provincial como la mayoría de los municipios, sumada a las presiones de la inflación y de tarifas producto de la marcha de la economía nacional, se transformó en un cóctel explosivo para muchos de ellos, que decidieron, finalmente, cerrar sus puertas. Hace unos meses atrás ya la  Cámara de Comercio de Caleta Olivia había estimado en unos 400 los comercios habían desaparecido en el último año.
Los testimonios de los protagonistas fueron contundentes: para qué abrir si los clientes escasean.
No sólo esa “tranquilidad” se observó durante las primeras horas, llegando al mediodía el panorama no era muy diferente. “Los comercios tuvieron escasa concurrencia de clientes y las confiterías, dos de las cuales funcionan en servicompras de estaciones de servicio, permanecieron prácticamente vacías, a no ser por el esporádico ingreso de gente que estaba de paso por la ciudad”, consigna el matutino y remarca que la causa “es el reflejo de una crisis económica y laboral que afronta la ciudad”.
Esto ya había sido reconocido por las autoridades de la Cámara de Comercio de la ciudad de El Gorosito. “Ha existido una drástica reducción de ventas”, al tiempo que se estimó que “unas 10 mil personas” directamente se fueron de la ciudad.
No sólo el municipio de Caleta Olivia es uno de los más complicados desde el punto de vista económico. La parálisis de la obra pública y los conflictos de pagos en las existentes se sumaron a los despidos en el sector petrolero. Así las cosas, desde el sector privado la situación también es muy complicada y la consecuencia directa es la baja del consumo, y por ende se resienten los ingresos del sector mercantil.
Como una forma de preservación, muchos comercios adoptaron la modalidad de abrir sólo de lunes a viernes y, en consecuencia, reducir sus costos y su plantel de personal.
La Cuenca
Ni que hablar la zozobra de la Cuenca Carbonífera en el marco del conflicto de YCRT, donde se produjeron casi 500 despidos en la única empresa que es sostén de una gran porción de la vida económica de ambas localidades, cuyos municipios tienen grandes dificultades financieras y una imposibilidad total de ser redes de contención de la gente que pierde su trabajo.
Lo que es peor: esta semana se confirmó que de estos 500 despidos, casi la mitad se acogió finalmente al retiro voluntario.
Si bien es cierto que este programa les implicaba el cobro de una jugosa indemnización, si se deja a esas personas sin orientación sobre cómo utilizar esos fondos para poder darles un uso que los transforme en algo productivo a futuro para ellos, es muy probable que se vuelva a repetir la historia.
Ya la Cuenca vivió esos tiempos, como Caleta con los retiros de YPF en su momento, o la propia provincia cuando impulsó una iniciativa similar. Los kioscos, los almacenes, los remises y las panaderías se multiplicaron sin ninguna planificación. Al cabo de un período determinado, contados con los dedos fueron quienes perduraron, los demás cerraron las puertas de sus emprendimientos y quedaron con una mano atrás y otra adelante.
Presión fiscal
“Permanentemente trabajamos en elaborar nuevas medidas que intercedan ante las dificultades” que tienen los comercios, afirmó Cristina Aranda, la titular de la Cámara de Comercio de Río Gallegos.
No sólo buscan implementar acciones de promoción, como fue en las fiestas navideñas, sino también avanzan en gestiones con las autoridades municipales y provinciales para tratar de evitar que la presión fiscal se agigante. Al tiempo que esperan que la declaración de Emergencia Comercial, que vence este 28 de febrero y que sirvió de paraguas protector de los embargos de la AFIP, pueda prorrogarse y de esa forma seguir tratando de recuperarse.
En el caso de la capital provincial, no se viven despidos masivos en el sector privado, el último más importante fue el que sufrió la construcción luego de la debacle de Austral Construcciones a principios de 2016 y a ellos se suman los de YCRT en Loyola, ahora.
Pero eso no significa que esté mejor. Es que como capital de provincia que es, aquí se concentra el mayor porcentaje de empleados públicos nacionales, provinciales y municipales. Estos dos últimos con serias dificultades para cobrar sus haberes en tiempo y en forma, lo que termina impactando de lleno en el consumo local.
Si bien no han cerrado negocios de forma contundente como ocurrió en Caleta Olivia en los últimos meses, sí ha sucedido a manera de goteo, con decenas de locales que cierran sus puertas mes tras mes. Si bien es cierto que hay otros que abren, la balanza no es precisamente positiva entre unos y otros.
Plan Patagonia
Aprovechando la reunión de las federaciones mercantiles de provincias de frontera, el presidente de la FESC, Guillermo Polke, al igual que el resto de sus pares de la Patagonia, mantuvo un encuentro con el responsable del Plan Patagonia y acordó reunirse nuevamente este mes que comienza.
Este plan fue anunciado en febrero de 2017, por el propio presidente Macri, desde Viedma, Río Negro. Se suponía que se desplegaría una inversión de unos 130 mil millones de pesos para fomentar el desarrollo productivo e infraestructura de servicios, para así desarrollar la región y apuntalar sus potencialidades.
A un año de aquel anuncio, poco y nada han sido los avances de este. Incluso hubo un cambio de responsable que pasó desapercibido. Sebastián Lew reemplazó a Ignacio Torres al frente del mismo.
Caber recordar que en mayo del año pasado, el Plan Patagonia había “revivido” a partir de la presión de las seis provincias. Las carpetas sumaron $ 10.000 millones, con pedidos tan disímiles como construcciones de diques o apertura de rutas aéreas. Con un rango tan heterogéneo que fue desde los $ 5.700 millones solicitados por Santa Cruz en 10 iniciativas, a apenas $ 400 millones de Río Negro para cinco expedientes. La falta de especificidad creó más dudas que certezas. “Lo normal ante un plan de estas características es que haya reuniones técnicas: que digan qué tipo de proyectos pueden financiar, hasta qué montos, cómo serían la bajada de los fondos, con qué mecánica… pero no tenemos nada de eso. Igual presentamos nuestros proyectos”.
Fueron 40 en total, pero desde mayo a la actualidad no hubo mayores concreciones. En el caso de algunas iniciativas, estas finalmente podrían ver la luz por impulso de las provincias o de Nación, pero a partir de negociaciones que fueron por fuera del Plan Patagonia, que debía contenerlas y articularlas
Fuente: Irene Stur (LOA)

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